"¿Myspace? ¿Eso qué es? ¿Alguna web porno?"
Sobrenatural no engaña: Trata sobre dos hermanos, dos muchachos guapetones de esos que ponen morritos mirando a cámara, que se dedican a cazar eso, entes sobrenaturales. Sin cohartadas, sin buscar explicaciones pseudocreíbles, sin proponer ninguna actualización sobre nada, ni ningún novedoso tratamiento sobre nada. Simplemente, su trabajo es cazar esas cosas. Y ya que tienen que hacerlo, pues lo hacen con estilo. Y con toneladas de actitud macarra.
Para decirlo de manera directa: La serie es puro rock'n roll. Empezando por el coche que llevan, un impala clásico (el Metallicar) aún con cintas de casette en vez de cd. Cintas de Metallica, Iron Maiden, Led Zeppelin... Continuando con la continua utilización de la mitología rockera, ya sea por los nombres que adoptan los protas cuando investigan "de incógnito"("agente especial James Hetfield", "Somos los padres Simmons y Stanley", "John Bonham, encantado de conocerle", "Te registraste bajo el nombre Richard Sambora. Lo más preocupante que te hayas vuelto fan de Bon Jovi..."), hasta los mismos títulos de los episodios (los hay titulados "Houses of the holy", "Born under a bad sign", "Folsom prison blues"...). Incluso utilizan la leyenda de Robert Johnson o los extraños símbolos que adornaban los discos de Blue oyster cult como base para algunos de los capítulos... pura apología rockera. aderezada, eso sí, con unas gotas de western clásico.
Porque Sam y Dean Winchester (sí, como el rifle) no son sino dos fuera de la ley, dos tipos duros y un pelín cínicos que van de pueblo en pueblo cazando a sus presas y, al terminar, se marchan hacia la puesta del sol, hacia la próxima parada. Y porque en la serie se utiliza la figura de Samuel Colt como referente primigenio, como un antiguo cazador (de demonios, se entiende) cuyos logros (el único revólver existente capaz de eliminar definitivamente demonios, una singular prisión para los mismos...) tienen que, de alguna manera, hacer perdurar.
Así que aunque el motor de todo sea el drama, y la tragedia rodee a estos dos tipos, y aunque también se podría hablar de la influencia de, por decir algo, los tebeos de X-men (una influencia omnipresente en las series de última hornada, ya hablemos de Buffy, de Heroes o de Lost), lo que ofrece la serie es puro rock'n roll. Dos tipos que visten ropas gastadas, más chulos que un repollo con lazo y lo bastante cafres como para creer que lo primero que debe aprender a decir un bebé es "Zeppelin mola". Y una manera de enfocar los problemas que se reduce a "si puedes cargártelos con una recortada para qué dar más vueltas". Big balls & big guns. Seguramente una serie en las antípodas de lo cool. Pero que mola un huevo.
Sobrenatural no engaña: Trata sobre dos hermanos, dos muchachos guapetones de esos que ponen morritos mirando a cámara, que se dedican a cazar eso, entes sobrenaturales. Sin cohartadas, sin buscar explicaciones pseudocreíbles, sin proponer ninguna actualización sobre nada, ni ningún novedoso tratamiento sobre nada. Simplemente, su trabajo es cazar esas cosas. Y ya que tienen que hacerlo, pues lo hacen con estilo. Y con toneladas de actitud macarra.
Para decirlo de manera directa: La serie es puro rock'n roll. Empezando por el coche que llevan, un impala clásico (el Metallicar) aún con cintas de casette en vez de cd. Cintas de Metallica, Iron Maiden, Led Zeppelin... Continuando con la continua utilización de la mitología rockera, ya sea por los nombres que adoptan los protas cuando investigan "de incógnito"("agente especial James Hetfield", "Somos los padres Simmons y Stanley", "John Bonham, encantado de conocerle", "Te registraste bajo el nombre Richard Sambora. Lo más preocupante que te hayas vuelto fan de Bon Jovi..."), hasta los mismos títulos de los episodios (los hay titulados "Houses of the holy", "Born under a bad sign", "Folsom prison blues"...). Incluso utilizan la leyenda de Robert Johnson o los extraños símbolos que adornaban los discos de Blue oyster cult como base para algunos de los capítulos... pura apología rockera. aderezada, eso sí, con unas gotas de western clásico.
Porque Sam y Dean Winchester (sí, como el rifle) no son sino dos fuera de la ley, dos tipos duros y un pelín cínicos que van de pueblo en pueblo cazando a sus presas y, al terminar, se marchan hacia la puesta del sol, hacia la próxima parada. Y porque en la serie se utiliza la figura de Samuel Colt como referente primigenio, como un antiguo cazador (de demonios, se entiende) cuyos logros (el único revólver existente capaz de eliminar definitivamente demonios, una singular prisión para los mismos...) tienen que, de alguna manera, hacer perdurar.Así que aunque el motor de todo sea el drama, y la tragedia rodee a estos dos tipos, y aunque también se podría hablar de la influencia de, por decir algo, los tebeos de X-men (una influencia omnipresente en las series de última hornada, ya hablemos de Buffy, de Heroes o de Lost), lo que ofrece la serie es puro rock'n roll. Dos tipos que visten ropas gastadas, más chulos que un repollo con lazo y lo bastante cafres como para creer que lo primero que debe aprender a decir un bebé es "Zeppelin mola". Y una manera de enfocar los problemas que se reduce a "si puedes cargártelos con una recortada para qué dar más vueltas". Big balls & big guns. Seguramente una serie en las antípodas de lo cool. Pero que mola un huevo.
