8.4.06

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay

Un dia a finales de octubre de 1939, la señora Klayman abre de sopetón la puerta de la habitación del joven Sam Clay y le urge a hacer sitio para su primo de Praga. El chico, Josef Kavalier, es un chico judío, estudiante de bellas artes, que ha escapado por los pelos de los nazis, debiendo abandonar a su famila. Sam, que es un chaval con vista, rápidamente se da cuenta del talento de Kavalier para la ilustración, y decide que el futuro de ambos es crear tebeos, en aquel momento recien nacidos.

Michael Chabon utiliza la peripecia vital de Kavalier y Clay para explicar con todo lujo de detalles la historia del cómic norteamericano, su evolución artística y su evolución como industria. Los protagonistas lo son tanto para la gloria como para las miserias de una profesión muy a menudo ingrata, como poco. Vemos como triunfan con "El Escapista" y al mismo tiempo son casi esclavizados por sus editores, aprendemos por qué Houdini tuvo mucho que ver en el nacimiento de los superhéroes y por qué "Ciudadano Kane" no solo fue revolucionario para el mundo del cine.

El retrato de los personajes está muy conseguido, pero la ambientación se lleva la palma. El Nueva York de los 40 casi puede olerse, desde el humilde barrio judio donde comienza todo al lujo de las fiestas con invitados como Dalí. Y el capítulo que transcurre durante la II guerra mundial muestra a la perfección la desazón y el absurdo de la guerra.

Pero sobre todo y ante todo esta novela es un homenaje a todos aquellos artistas que, aunque menudo despreciados y maltratados, hicieron posible el nacimiento de una nueva forma de arte, poniendo su pasión creadora por encima de todo. Una carta de amor a un medio al que muchos solo ven como un simple entretenimiento escapista sin mayor profundidad. ¿los cómics son pura evasión? Puede ser (yo no lo creo), pero, como dice uno de los protagonistas, la evasión es algo muy importante. Puede salvarte la vida.

En resumen, este libro es una gigantesca y gloriosq apología del entretenimiento, del arte como evasión, escrito con la pasión de un fan. Como la policia literaria se entere de que sigo leyendo estas cosas
voy listo...

4 comentarios:

Roma dijo...

Yo no sólo aprendí a leer leyendo tebeos, aprendí también a interpretar las imágenes. Claro que entonces ni cuenta que me daba de ello, andando como andaba subyugada hasta los huesos por las historias en las que, de seguro, se cocinaron todas mis ensoñaciones futuras.

Sabes? me entran ganas de leer todos los libros que mencionas.

Sergio Espin dijo...

Genial, el descubrimiento de la existencia de un libro como este me pone los pelos de punta!

Doc Moriarty dijo...

Comparto el entusiasmo sobre la novela, aunque lamento decir que el final, tan brusco, me decepcionó. Le coges cariño a los personajes, tanto como para que Chabon te haga desentenderte de ellos en un par de páginas.

Juanma Sincriterio dijo...

Bueno, a mi no me pareció apresurado, pero estoy de acuerdo en que deja con ganas de más. De hecho todos los buenos libros dejan con ganas de más...