15.5.06

Dick vive y nosotros estamos muertos

Que el nombre de un escritor se convierta en adjetivo suele ser indicativo de que dicho escritor se ha convertido, o está en camino de convertirse, en un clásico. Es normal hablar de dramas shakespearianos, personajes cervantinos, argumentos kafkianos... y también dickianos, por Philip K. Dick (1928 - 1982). ¿Y cómo es un argumento dickiano?

Pues, por ejemplo: Un grupo de personajes son enviados a la Luna para realizar una misión. Al llegar allí una explosión mata a uno de ellos. Los demás intentan seguir con el encargo, pero todo es muy extraño. Al poco comienzan a recibir un mensaje de no se sabe dónde: "Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos". Creen estar vivos, pero en realidad el único que ha sobrevivido es el que daban por muerto. ¿O no? ¿Cuál es la verdad?

O: Existe una droga que permite habitar durante un rato en unos muñecos tipo Barbie y Ken. La tomas y eres Ken, o Barbie, ideal para escapar de la rutinaria y desagradable vida normal. Entonces llega un viajero desaparecido mucho tiempo atrás y sube la apuesta: "Diós promete la vida eterna. Nosotros podemos proporcionarla". ¿Será verdad?

O: Los aliados han perdido la II guerra mundial, Alemania y Japón se han repartido los Estados Unidos, pero alguien no opina igual. Hay un libro que cuenta lo contrario (esto es, que Alemania y Japón fueron derrotados), y su autor insiste en que su obra refleja la realidad, y que lo que todo el mundo ve no es más que una ilusión. ¿Qué es real?

En la obra de Dick el presidente de los Estados Unidos puede ser un robot con apariencia humana (simulacro) o algo peor. El propio investigador dedicado a descubrir quién es robot y quién humano puede ser un robot y no saberlo.

Podríamos decir (simplificando) que un argumento dickiano es aquel en el que se duda sobre la misma realidad, en el que las cosas (todas las cosas) no son lo que aparentan. Quien parece haber muerto puede no estarlo en realidad, lo que ves puede no ser más que una ilusión.

¿Y a qué viene todo lo anterior? Pues a que la realidad misma se está volviendo cada vez más dickiana. A saber:

El doctor David Hanson, fundador de Hanson Robotics, es un gran admirador de la obra de Dick. Para homenajearle decidió crear una cabeza robótica con el aspecto de Dick. Sus roboesculturas son, dicen, increíblemente realistas, capaces de generar una enorme gama de expresiones. Su recreación de la cabeza de Einstein llegó a ser portada de la revista Wired, y la de Dick iba camino de ser su obra maestra. Tanto que Google les invitó, a él y a la cabeza, a hacer una demostración en su sede de Silicon Valley. Resumiendo (el artículo completo se puede leer pinchando aquí), durante el viaje se extravió la cabeza de Dick.

Eso sí es un argumento dickiano, solo que es una historia real como la vida misma. El doctor Hanson tiene dos teorías sobre el paradero de la cabeza: O bien está en un almacén de Alabama donde van a parar las mercancías perdidas en los aviones, o bien ha sido detonada al haber sido confundida con una bomba. Pero la historia es demasiado sugerente como para tener un final tan prosaico.

En "¿Dónde está la cabeza de Dick, doctor Hanson?" han organizado un concurso. Se aceptan todo tipo de relatos y teorías acerca del paradero de la dichosa cabeza. Estoy deseando leer los que van llegando.

Sin duda, nuestro mundo se vuelve más y más dickiano cada día que pasa.

5 comentarios:

Servilleta Studio dijo...

Increible noticia, esto si que es una noticia.
Debo confesar que la cabeza de Dick esta en mi casa, la uso de "pisapapeles erudito", me hace comentarios ingeniosos del correo que recibo.

El forastero dijo...

Gracias por el post, esperamos sus comentarios e historias.

Juanma Sincriterio dijo...

Cuente con ello, forastero. Y gracias a vosotros por la idea. Estas iniciativas son de lo más estimulante.

Juanma Sincriterio dijo...

Ya sabía yo que los servilleta tenían algo que ver con todo esto... Su maldad no conoce límites.

topicodelcancer dijo...

Vaya mad doctor, con su cabeza kraftweriana bajo el brazo de aquí para allá. Esperemos que ningún robófilo esté abusando de ella... Quizás algún ventrílocuo mecatrónica le saque un par de chistes buenos en algún night-club cyberpunk.
Tal vez nos hemos perdido todos, y la cabeza está sola en algún rincón de la dimensión desconocida, junto al "Grito" de Munch.