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31.8.07

El puente

"Existen tres posibilidades:
1. El puente es simplemente eso, algo que enlaza dos masas de tierra. Éstas se encuentran a mucha distancia una de otra, y el puente lleva una existencia ajena a ellas, aunque el tráfico cruza la estructura de lado a lado.
2. El puente es, en efecto, sólo un pilar; a un extremo hay tierra, al otro no.
3. El puente no está en contacto con ningún tipo de tierra firme, a excepción de los islotes que hay debajo de cada sección tercera."

El puente es una novela que leí por primera vez hace ya más de diez años, y una de las pocas a las que vuelvo regularmente. Es además uno de los principales motivos de que Iain Banks, a veces con una "M," entre el nombre y el apellido tenga consideración de imprescindible en esta casa. Para aclarar un poco ésto último hay que decir que Banks divide su producción en dos partes: Por una parte su producción de ciencia ficción, encabezada por la serie de la Cultura, varias novelas independientes situadas en el mismo universo que son, muy probablemente, el mejor exponente del space opera creado en los últimos veinte años (pinchad aquí para más detalles sobre esta vertiente de la obra de Banks). Esta es la parte de su obra firmada como "Iain M. Banks". Y por el otro está su obra más mainstream, que se olvida de la "M.". Y esta faceta, lejos de ser el tipo de obra radicalmente realista que uno esperaría de alguien que quiere diferenciarse de un escritor de ciencia ficción es, literalmente, inclasificable. Y por lo menos igual de imaginativa que sus novelas espaciales. Ni en un millón de años clasificaría la muy malsana "La fábrica de las avispas", la extraña "Pasos sobre el cristal" ni muchísimo menos esta irreal "El puente" como obras realistas. De hecho, no sabría cómo clasificarlas.

Ese puente gigantesco en el que un amnésico intenta averiguar quién es él y qué es realmente ese puente es el verdadero protagonista de la historia. El puente que no se sabe si une algo, un puente con sociedades enteras viviendo en él. Un puente que no dejará de poner trabas a su búsqueda, y un puente en el que los sueños, ya sean sobre extraños que se encuentran en la noche o sobre héroes bárbaros tipo Conan con graves problemas para formar frases pero mucha habilidad en el manejo de enormes espadas, tienen una gran importancia. Además de resultar un triple salto mortal para el autor, pues se trata de sueños dentro de un gran sueño, el sueño de un comatoso. Toda la novela es una gran alucinación, o sueño, o como queráis llamarlo, de un individuo en coma, y esto no es ningún spoiler. Comprobadlo leyendo las primeras páginas del libro (pinchando aquí): Las cartas están sobre la mesa desde el primer momento, a Banks no le interesa enlazar escenas sin sentido y resolverlo todo con un "... al final todo fue un sueño", sino más bien explorar la psique del protagonista, algo tan antiguo como la búsqueda de la identidad. Suena espeso, pero no temáis. El puente es una lectura a ratos agobiante (como una pesadilla), a ratos cachondísima, por momentos irreal y siempre fascinante. Ese tipo de fascinación que ejercen algunas alucinaciones, no sé si me entendéis.

Dije más arriba que es un libro al que regreso de tanto en tanto. A cada relectura descubro algo nuevo, como si cada vez el libro tuviera algo más que ofrecerme. Como si el libro, como el puente que retrata, fuera algo más.

19.6.07

Leyendo...

"Las instancias que rellené hace ya mucho tiempo, solicitando información, siguen sin duda en el fondo de la miasma de cieno burocrático que constituye la estructura organizativa de las autoridades; tengo la impresión de que todas las preguntas que hice al principio respecto a las dimensiones del puente, los puntos que dicho puente salva, lo que enlaza, etcétera, habrán sido redactadas de nuevo, resumidas, arregladas, pulidas, parafraseadas y vueltas a transmitir con tanta frecuencia, y pasadas por tantos departamentos y oficinas distintos, que para cuando lleguen a manos de alguien capaz de -o dispuesto a -tener la consideración de responder a ellas carecerán virtualmente de sentido..., y aun suponiendo que algún milagro haga que sobrevivan a este proceso sin haberse contaminado tanto como para seguir siendo comprensibles, cualquier respuesta, por más provechosa y paradigmáticamente clara que pudiera ser, habrá degenerado con mayor certeza en una absoluta incomprensibilidad para cuando llegue a mis manos."

1. Estoy leyendo por tercera vez un libro, El puente de un autor del que ya he leído seis o siete novelas más, Ian (M.) Banks. Por tanto puedo decir que estoy familiarizado con su obra. No debería poder sorprenderme. No mucho, al menos. Menos aún si el libro lo he leído ya dos veces. Pero Banks es un cabrón muy bueno, y el libro me tiene aún más fascinado que las otras veces.

"-No puedo evitarlo, Brooke, -digo-. Aquí, según parece, hay demasiadas cosas de las que no se puede hablar: sexo, religión y política, de entrada.

Brooke se queda con el tenedor a medio camino de la boca

-Bien -dice, incómodo-, respecto a... lo primero, no hay problema siempre que uno esté casado, o que la chica tenga licencia, o lo que sea..., pero coño, Orr, -añade bajando el tenedor otra vez-, siempre está con lo de la "religión" y la "política"; ¿A qué se refiere exactamente?

Parece que habla en serio, ¿en qué lío me he metido? Primero ésto y luego una sesión con el doctor Joyce. Todo es lo mismo. Durante los diez minutos siguientes pruebo de darle una explicación a Brooke, quien parece más y más perplejo. Por último, una vez terminada mi aclaración dice:

-Mmm. No sé para qué quiere dos palabras. A mi me suenan a lo mismo."

2. En la primera página, el prota se estampa con el coche. El resto del libro son las alucinaciones (¿pesadillas?) que sufre durante el coma. ¡Qué gran película haría Terry Gilliam con ésto!