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15.5.08

Casa de muñecas

Buscando información, por motivos que no vienen al caso pero en un par de semanas sí vendrán, sobre Firefly, la prematuramente muerta joya del Freak Master Josh Whedon, me he encontrado con una pequeña perla. Bueno, siete perlas, para ser más exacto. Resulta que el señor Whedon junto al otro master de Firefly, Tim Minnear, están preparando una nueva serie para el canal Fox. El mismo canal que les ha cancelado a ambos varias series (varias buenas series) les ha contratado para realizar Dollhouse, una presunta nueva obra maestra Whedoniana. Al parecer tratará sobre un grupo de ¿personas? ¿androides? sin personalidad (las muñecas), a los que se irán implantando y borrando distintas personalidades según los clientes soliciten. Muñecas de alquiler con personalidad a la carta, volverán a perder toda la memoria entre encargo y encargo, hasta que una de ellas comienza a adquirir cierta conciencia sobre sí misma. Espero mucho de esta serie, y me interesa ver si, como parece, la obra de Whedon sigue siendo cada vez más oscura. Pues bien, lo que me he encontrado navegando por ahí son siete páginas del guion de la misma. Al parecer son páginas utilizadas en las audiciones para completar el reparto que encabezan Eliza Dushku y un puñado de actores también conocidos por los seguidores de Whedon. Como mañana viernes es mi cumpleaños y este año no he preparado nada parecido a lo del año pasado, tomaos esto como un regalo spoileador especial para fans de Whedon (que is my master now)
















Las páginas salen de aquí, por cierto.

Actualización: Casualidad de casualidades, primer trailer de Dollhouse ya disponible.

20.6.07

La gran conspiración de escritores de ciencia ficción

Antes de nada, que nadie se pierda el post de hoy de Mad world, pues es responsable directo de éste. En él, Forfy cuenta cómo los servicios secretos norteameriyankis "secuestraron" un juego de rol de temática cienciaficcionera al cruzarse en su camino en mitad de una desquiciada operación anti-hackers. Porque la relación entre los servicios secretos y la ciencia ficción siempre han tenido un no sé qué de ridículo (como Dick acusando al FBI de desvalijar su casa. Días más tarde se desdijo y acusó a los rusos, y luego a los extraterrestres), pero nunca tanto como la primera vez.

La historia es muy conocida, al menos entre el fándom cienciaficcionero. El mismo Asimov presumía a menudo de "haber estado allí". Es la historia del escritor que reveló secretos científicos relativos a la bomba atómica. La historia completa se puede leer aquí y aquí, en inglés. Apareció traducida a nuestro idioma en la última encarnación hispana de la revista Asimov ciencia ficción.

"Durante años he incluído en mis charlas la anécdota del relato de Cartmill y la visita de los agentes especiales a las oficinas de Campbell. La anécdota siempre tuvo éxito, sobre todo en las facultades. Yo solía describir cómo Campbell hizo públicos algunos nuevos datos sobre el descubrimiento de la fisión del uranio (discutidos con total libertad, hasta que los científicos se autoimpusieron una autocensura por razones obvias), y explicó que una bomba nuclear era una deducción lógica. Los agentes, tras profunda meditación, lo comprendieron al fin, pero le ordenaron que dejara de publicar relatos de ese tipo, y Campbell explicó que eso sería aún peor (al menos así es como yo lo oí). Tras esto, solía decir: "Los agentes de Inteligencia se vieron ante una hazaña de enorme magnitud, pues Campbell les pedía que pensaran por segunda vez en el mismo día", lo que, invariablemente, hacía que el público se desternillara de risa."

Isaac "Patillas" Asimov resumía muy mucho la historia. El relato que desató el problema fue "Deadline" ("Tiempo límite"), un relato de segunda de un escritor de tercera, Cleve Cartmill. Trataba sobre la bomba, y fue publicada un año y pico antes del primer ensayo nuclear exitoso. Algún iluminado con contactos debió leerlo, y, efectivamente, los servicios de Inteligencia abrieron una investigación, que acabó descubriendo una potencial conspiración para revelar secretos científicos al enemigo, que involucraba no solo a Cartmill y John W. Campbell (director de la revista en que se publicó el relato y principal inspirador del mismo), sino a trabajadores de astilleros de la marina y antiguos investigadores de la Universidad de Columbia. Todo muy rocambolesco, con intercambios continuos de información entre ellos, incluso envíos poco disimulados de cosas como cobre atómico(?).

Además, todos ellos utilizaban el mismo "modus operandi" a la hora de hacer públicos secretos militares: Los publicaban como relatos en revistas de ciencia ficción, donde firmaban como Asimov, Heilein y de Camp. Un método curioso, sin duda.

Que alguien tomara a Asimov por traidor, pues hombre, con ese nombre y esas patillas igual sospecharon de él durante cinco minutos, pero... ¿Heinlein? Cualquiera que haya leído algo suyo sabe que acusarle de traicionar a sus Estados Unidos de América es como afirmar que John Wayne era un rojo. En cuanto a de Camp, lo más peligroso que hizo en su vida fueron una biografía de Lovecraft y un puñado de pastiches de Conan. Los intercambios de información, por supuesto, eran las quedadas en las que charlaban de sus cosas de cf, pero visto con ojos paranóicos cualquier cosa parece peligrosa...

A los investigadores les costó, pero finalmente se dieron cuenta de que todo el asunto era absurdo, comprobaron que, efectivamente, los relatos eran resultado de extrapolaciones simples a partir de la información que aparecía en las revistas científicas de la época. Se la acabaron envainando, pero el informe de dicha investigación (con agentes de incógnito trabando amistad con Cartmill e intentando ganarse su confianza para sonsacarle, y demás) ha estado clasificado más de cincuenta años.

Por evitarse el ridículo, imagino...